Siempre hacia delante
Eterno dilema ese que enfrenta lo que quieres con lo que el corazón te dice, el tradicional "lo que debes hacer".
No necesariamente es lo mismo, no en todas las situaciones al menos. Depende mucho de cómo sea ese corazón, desde luego.
He convertido ese constante dilema en forma de vida, en mi forma de vida.
Quizás demasiado impulsivo pero con ese dilema ya resuelto por bandera. Dudo a cada paso que doy, dudo entre guiar al corazón sin si quiera escuchar lo que mi cabeza me dice, lo que yo quiera hacer y escucharlo.
Tengo claro que dar me satisface mucho más que recibir y con eso me vale. Pienso constantemente en ello, convenciéndome de que sirve, de que me vale y de que me sobra. Y en realidad me sobra.
SEGUIMOS SOÑANDO.
No necesariamente es lo mismo, no en todas las situaciones al menos. Depende mucho de cómo sea ese corazón, desde luego.
He convertido ese constante dilema en forma de vida, en mi forma de vida.
Quizás demasiado impulsivo pero con ese dilema ya resuelto por bandera. Dudo a cada paso que doy, dudo entre guiar al corazón sin si quiera escuchar lo que mi cabeza me dice, lo que yo quiera hacer y escucharlo.
Tengo claro que dar me satisface mucho más que recibir y con eso me vale. Pienso constantemente en ello, convenciéndome de que sirve, de que me vale y de que me sobra. Y en realidad me sobra.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Creo que siempre viviremos con las mismas dos opciones, hacer lo que dice el corazón, o por el contrario la razón. A veces, en maravillosos casos se complementan y es ahí cuando te esfuerzas por avanzar y derribar cualquier muro que se te ponga por delante. El rumbo que tomará nuestra vida es misterioso e impredecible, y eso precisamente es lo que nos hace sentir vivos más de una vez. Leí hace poco una frase que me gustó mucho: la muerte es la razón de vivir. Sabemos el final de la historia, y aún así elegimos vivir, porque no importa el destino, sino el camino.
ResponderEliminarUn saludo!!