One more light (II)
Hoy es uno de esos días en los que no me apetece escribir. Uno de esos días que nada pasa y que por no pasar nada, algo pasa. Uno de esos días que no restan aunque tampoco suman.
Y no sería importante si no fueran ya unos cuantos.
Al principio eran las canciones tristes las que guiaban a mis fantasmas hacia fuera. Ahora son esas canciones tristes las que tratan de llamarlos para intentar entender qué pasa y poder escribirlo.
Una parte de mí los echa de menos. Otra sabe que nunca se llegaron a ir, que han estado enterrados conmigo todo este tiempo.
No quiero que vuelvan a ver la luz aunque hay días en los que los echo de menos. Me piden a gritos que los destierre, que pare de resistirme y los deje marchar. Por momentos, me pueden.
A diferencia de ellos, mi final no está escrito.
Seguimos soñando.
Mañana volverá a salir el sol.
Y no sería importante si no fueran ya unos cuantos.
Al principio eran las canciones tristes las que guiaban a mis fantasmas hacia fuera. Ahora son esas canciones tristes las que tratan de llamarlos para intentar entender qué pasa y poder escribirlo.
Una parte de mí los echa de menos. Otra sabe que nunca se llegaron a ir, que han estado enterrados conmigo todo este tiempo.
No quiero que vuelvan a ver la luz aunque hay días en los que los echo de menos. Me piden a gritos que los destierre, que pare de resistirme y los deje marchar. Por momentos, me pueden.
A diferencia de ellos, mi final no está escrito.
Seguimos soñando.
Mañana volverá a salir el sol.
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