Not slaves

Mis vacaciones se cuentan por aquellas que forman parte de los sitios a los que quiero volver y los que no.

Es sencillo entrar en esa lista, lo que es más complicado es lograr pelear por un puesto en las plazas más prestigiosas, porque esas encierran mucho más que un viaje de vuelta; encierran un sentimiento, que si efímero e intenso, también incompleto. Encierran un tesoro, encierran lo que no debería haberse encerrado.


Me prometo que volveré, cambiado, mejor, dispuesto a saber entender, disfrutar y aprovechar cada instante. Me aterran mis propias palabras porque no alcanzo a comprender el significado, el compromiso que acarrean. No obstante, me lo prometo. Te lo prometo.
Si convierto esta frustración que me fustiga en la revolución que ese paraíso vacacional espera encajar desde hace años, habré conseguido entender ese compromiso y vencer a todos mis miedos. Todos.

Levemos al fin el ancla. Nos ampara la cima inalcanzable, la libertad de escalar la montaña perdida para terminar de desencajar y que el mundo esté a nuestros pies. Soñemos.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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