Funerales
No he estado en muchos entierros, aunque sí en más de los que me gustaría.
Pensaba que el tiempo todo lo puede, que no hay ausencia que lo frene, que juega en otra liga, que nada ni nadie puede pararlo. En cambio, cada vez que veo esas caras deformadas rogando algo de piedad y un último adiós, me pregunto hasta qué punto el tiempo todo lo puede y siempre gana.
El primero al que recuerdo asistir me marcó. Demasiado y no para bien. Al contrario, me hizo verlo desde la perspectiva de a quien se le va todo lo que tenía en este mundo. Desde entonces les guardo más miedo que respeto, aunque no sé explicar muy bien porqué.
Hay marchas para las que nadie está preparado y algunos deseamos no estarlo nunca.
Y es que aunque no sea un adiós que empañe mi brújula, cualquier adiós me deja más dudas que respuestas.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Pensaba que el tiempo todo lo puede, que no hay ausencia que lo frene, que juega en otra liga, que nada ni nadie puede pararlo. En cambio, cada vez que veo esas caras deformadas rogando algo de piedad y un último adiós, me pregunto hasta qué punto el tiempo todo lo puede y siempre gana.
El primero al que recuerdo asistir me marcó. Demasiado y no para bien. Al contrario, me hizo verlo desde la perspectiva de a quien se le va todo lo que tenía en este mundo. Desde entonces les guardo más miedo que respeto, aunque no sé explicar muy bien porqué.
Hay marchas para las que nadie está preparado y algunos deseamos no estarlo nunca.
Y es que aunque no sea un adiós que empañe mi brújula, cualquier adiós me deja más dudas que respuestas.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Comentarios
Publicar un comentario