Aunque tú no lo sepas

Me drogué con promesas y he dormido en los coches. Aunque tú no lo entiendas nunca escribo el remite en el sobre por no dejar mis huellas. No podía arriesgarme, el miedo me daba pánico y el pánico y yo temíamos al miedo. Hasta mi huella me daba miedo, igual que todo rastro que manchaba el camino a mi paso. Me había equivocado de camino.

Aunque tú no lo sepas me he acostado a tu espalda, y mi cama se queja fría cuando te marchas. Cuando no estás no es peor que cuando te vas. Parece lo mismo, pero el techo que cubre lo que ninguna ropa de cama consigue tapar me dice que no, que para nada es lo mismo. El techo, mi cielo; mi norte, nuestro cielo.

Y al llegar la mañana no me di ni cuenta de que ya nunca estabas. De no tenerte te perdí y de llegar a perderte te tuve. Te tengo, el norte.

Aunque tú no lo sepas nos decíamos tanto; con las manos tan llenas, cada día más flacos. Yo no me enteraba, el norte no se explicaba. Mi brújula estropeada, yo sin saber qué buscar y con el ansia de encontrar algo. Hasta que me encontraste, creo.

Aunque tú no lo sepas me he inventado tu nombre. Ya no sé quién soy, había perdido el norte. Y el norte, cuando vio que me descarrilaba, decidió forjar en mí una ilusión, una llama que aún hoy sigue latente. Apostó por mí.

Inventamos mareas, tripulábamos barcos y encendía con besos el mar de tus labios.
Y ahí estaba, el norte, queriendo besarme desde que lo perdí y yo sin saberlo.



ENRIQUE URQUIJO - AUNQUE TÚ NO LO SEPAS.



SEGUIMOS SOÑANDO.

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