Viana

Van pasando las horas, los kilómetros, los días y con ellos se van perfilando algunas incógnitas. 

Incógnitas como los grados y los "hasta qué punto", incógnitas como el simple paso del tiempo y sus correspondientes sorpresas anunciadas.
Parece mentira pero existen sorpresas anunciadas.

No sabría decirte qué tipo de sorpresas me gustan, ni si quiera si me gustan; tampoco las anunciadas. Ni los disgustos. No hay que ser un lince para apreciar que a nadie le gustan los disgustos anunciados. 
No obstante, hay sorpresas y alegrías que bien son la ausencia de los disgustos. Y me regocijo en los disgustos. Vivo entre ellos o, al menos, hablo de ellos. 

Parece que solo eso me sacia, 
parece que solo eso me calma,
parece que solo eso me deja vivir.




SEGUIMOS SOÑANDO.

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