Sansol

Un día más, la misma mierda.

Es inigualable esa sensación que durante tanto esperas y no sabes si finalmente llegará. Una incógnita, el periodo de espera puede ser agónico. Ese momento en el que se recompensa el esfuerzo, en ocasiones puede parecer que es superior a tus fuerzas pero nunca lo es, y a veces tarda en venir. Agónico, cuanto menos.

El cansancio hace mella. Forma parte del juego. La recompensa, anímica, se ve fuertemente eclipsada por el bajón físico que persigue cada recóndito escondite del cuerpo. El miedo a no dar la talla, a que algo impida llegar a la meta, el miedo a que el algo sea yo...

Como si la altimetría de los tantos kilómetros realizados unas horas antes se tratase, el ánimo se basa en una serie de subidas y bajadas que ni yo entiendo y más y más me cuesta disimular. Lo que me duele profundamente es que no creo que sea algo malo, al contrario, pero cuanto más lo pienso más me cercioro de que la cuestión no es si sí o si no, sino cómo se lleva a cabo, y que eso es lo más importante. No trascienden tus miedos ni tú, sino tu forma de afrontar las cosas aún cuando creas que "no puedes más".

Eso sí, no tiene precio ver cómo echas el resto y consigues esa sonrisa.

Fin de la etapa "1".


SEGUIMOS SOÑANDO.

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