Nuevo punto de vista

Pocas veces al año da comienzo en mi vida una de esas etapas que marcan la diferencia, sobre todo si es, no solo a buenas, sino a muy buenas.

En cambio, negado a disfrutarla y a dejarme llevar, es más la presión imaginaria que me gusta llevarme conmigo la que puede a la ilusión del pistoletazo de salida. Debe ser parecido a lo que se siente el primer día en un nuevo trabajo, lo que siente un ciclista antes de afrontar una gran vuelta o un estudiante que empieza un nuevo curso y sabe a lo que se enfrenta.

Cuán diferentes son los puntos de vista en virtud de dónde quieras poner el ojo de halcón.

Y, de nuevo, creo que he ahí mi error. Si tan solo depende del punto de vista ¿por qué no ponerse por una vez del lado ganador?

Normalmente, cuando intento motivarme y me repito una y otra vez que yo puedo con ello, es curioso ver que las primeras veces me tacho a mí mismo de loco de remate, pero deja de ser curioso para ser divertido y anecdótico el momento en el que dejo de estar loco en el mal sentido para estarlo en el bueno... ¿O es que solo hay una forma de estarlo?


SEGUIMOS SOÑANDO.

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