21 gramos
Me pregunto si es trampa "guardar" en los juegos.
Anoche soñé con eso, soñé con errar hasta límites insospechados. No lo hacía a conciencia, era extraño; por una parte no era yo porque yo no soy así y por otra sabía que había algo ahí detrás que me iba a salvar. Era muy extraño; angustioso y reconfortante a partes iguales, cada una a su debido tiempo.
Y como si de un juego de Nintendo o PlayStation se tratase, tenía que hacer algo para poder recuperar la partida desde donde había guardado la última vez y a empezar de cero. El cómo, para mí incomprensible, es otra historia.
No hay nada más lejos de la realidad, no sé si para bien o para mal. Esos sueños me marcan; hay días que despierto y, a pesar de que diferencio bien la realidad de la ficción, no sé qué es cierto y qué no.
Siento que formo parte de mi propio pasado, también de mi futuro mientras dejo de lado el presente insípido que me rodea.
Siento que es como si volviera a la última vez que guardé el juego y también siento que es como si ya hubiera jugado esa partida.
La metáfora es siempre la misma: aprende a apreciar lo que tienes.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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