Ya van dos


Llegó el día. Preparado como si no hubiera un mañana, ansioso y nervioso como si nunca antes hubiera pasado por algo así. 
Y luego, con la sonrisa y la cara de miedo que solo los niños saben poner. 


Siempre, SIEMPRE, se puede mejorar. Sin excepciones, somos humanos y erramos. Pero qué satisfacción se te queda cuando te sientas, tras unos fuertes momentos de tensión, y respiras profundamente, saboreando el éxito.

Tantas vueltas le había dado a lo que hoy ha acontecido que nada se ha dejado al azar. El saber ganar, el saber perder, la humildad, el hambre de un tiburón a régimen hace semanas, la paciencia de un impaciente empedernido. 
La lucha hora era más interna que externa, y con gusto puedo admitir que hoy he ganado.

Gracias por soñar conmigo.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios