No me quieras tanto, quiéreme mejor (I)

Es mi luz, la más brillante de todas, esa que sueñas tener en tu vida, esa que lo único que quieres es que te ciegue, que aparte de ti la oscuridad, que ese sea su primer mandamiento.

Puedo pedir mil sueños contigo, eres mejor que el gordo de navidad o que ver trescientas estrellas fugaces seguidas. Podría pedir mi mejor sueño jamás dicho en voz alta, que te seguiré prefiriendo a ti, que seguiré prefiriendo la luz de tus ojos, la calidez de tu mirada, la locura de tu sonrisa, tu mano aferrada a la mía.

La soledad sabe demasiado amarga en los labios de quien te ha probado. Demasiado fría, demasiado irreal, demasiado pobre.

No me mires mal porque te quiera.
Sé que no es mucho lo que te pueda dar pero todo lo que soy es tuyo desde el momento en el que me miraste, me viste a mí misma, no a mi burbuja, no a mi muralla, a mi verdadero y real yo.

SEGUIMOS SOÑANDO.


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