Me rehúso
Era irremediable, inevitable; no podía terminar de otra forma.
Desde pequeñito he defendido la absurda idea de que el destino está escrito, que tan solo somos unos títeres que, con plena libertad, campamos a nuestras anchas a sabiendas de que todo está escrito ya.
Inútil teoría. Ni si quiera me suele servir para tranquilizarme, para explicar que las cosas pasan por algo y que si algo malo viene es que algo mejor vendrá. O no siempre.
Demasiado duro es cuando eso "mejor" que vendrá es tan solo una severa lección aprendida de malas formas.
Era irremediable, inevitable; no podía terminar de otra forma.
Demasiado duro, igual que la lección.
Puede que la mejor forma de aprender sea estrellándose contra la pared, aunque sin duda es la que más sufrimiento conlleva.
Empieza otro ciclo. Sin trampas, sin atajos, sin adicciones a la que acudir cuando las cosas no vayan bien.
Supongo que era irremediable, inevitable; que no podía terminar de otra forma. Y supongo que debo estar agradecido.
SOÑANDO SOÑANDO.
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