Diario de una depresión (6)

Mi familia está preocupada. Notan que algo no va bien. Les da miedo preguntarme y no sé si es por temor a que les mienta o por temor a la verdad.
No saben que el foco de mis fantasmas les enfoca a ellos, en primera plana, en portada, en primera persona.

Ayer me vino a la memoria parte del título de una canción que, cómo no, el año pasado por estas fechas me dio alas. Me costó recordarlo por lo que supongo que fue un recadito del destino, una prueba para disfrutarla más cuando recordase el nombre. Me costó pero lo conseguí.

Me recordó esos momentos, cuando las cosas no iban tan mal, cuando podía conseguir alas por mis propios medios, cuando volar aún era una realidad, cuando todo túnel aparentaba tener salida y, mejor aún, que no la tuviera no suponía ningún problema.

Mi familia está preocupada. Notan que algo no va bien. Les da miedo preguntarme y no sé si es por temor a que les mienta o por temor a la verdad.
Sus miradas me recuerdan que mañana también saldrá el sol. Eso es lo que me da la vida o, al menos, no me la quita.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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