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Durante mucho tiempo hice mía la metáfora de que la vida es un camino, un arduo y largo camino. Uno que lleva a Roma, sea la Roma que sea, y que se bifurca en mil para volver a unirse unos metros más adelante.
Cada bifurcación, cada arroyo que se cruza, cada senda que sale de cada camino secundario que sale, y por el que conviene incluso perderse alguna que otra vez, tiene su sentido. Sentido para valorar cada paso y sobre todo para entenderlo, que conforme más tiempo pasa y más camino recorro, más creo que es eso lo que jamás lograré. Es un misterio.
Lo que es un misterio es lo que cada camino te depara y cómo tú lo interpretas. Y como tal, si ya de por sí es complicado entender el viaje, más aún el misterio de lo que conlleva.
Pero se empieza a comprender que el fin no es entenderlo cuando aún sin saber porqué, sigues en ese camino.
Gracias por ser mi camino.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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