Oasis

De vez en cuando en el camino por el desierto en busca de la estabilidad o la salvación, aparece como ángel caído del cielo un oasis.

Como cualquier oasis, no está en los mapas y ni si quiera los nativos saben bien dónde encontrarlo. Aparece y desaparece a su antojo. 
No tiene el suficiente poder como para obviar la larga lista de penurias vividas y por haber, pero si el necesario para anestesiar cualquier mal.

En un oasis casi se está mejor que en casa; más comodidad, más lujo y sobre todo la ansiosa sensación de necesitar un momento bueno, que un rayo de sol asome sin miedo por encima de cualquier nube fea. 
Y lo bueno de un oasis es que no te da un momento bueno o un cálido rayo de sol, hace que el sol sea todo tuyo, que el momento sea inolvidable.

Hay oasis que son personas.



SEGUIMOS SOÑANDO.

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