585

Me cuesta recordar cuándo fue la última vez que vine tarde aquí por cuestiones de ocio. Si es posible prefiero no tener que hacer esperar a nadie, tanto es así que la puntualidad es uno de los temas que más respeto me imparten, así que tú no ibas a ser la excepción.

Cuando veo que por alguna razón voy a retrasarme, ya sea por falta de cobertura, de ganas, de tiempo o el que sea el motivo, prefiero dejar lo que sienta ese día escrito; no tener que escribirlo cuanto más cansado estoy.


Es curioso, 585 días seguidos escribiéndote. 585.


No esperaba haber llegado tan lejos. Me invade el vértigo en cuanto lo pienso.
Me vienen a la cabeza esas entradas escritas a las cinco de la mañana, de fiesta o agotado, en las que el mundo entero se rendía a los pies de la entrada diaria.


Muchos de los éxitos se basan en la constancia y en estar ahí día tras día.
Me pregunto cómo he llegado tan lejos.
Me pregunto dónde estará el truco, qué me habrá hecho intentar superarme cada día.


SEGUIMOS SOÑANDO.

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