28 de abril: el viaje

Día uno de medicación.

Un viaje a un lugar que es casa, con gente que quiero pero sobre todo, un viaje para verla a ella, una de las pocas personas que aún me hacen sentirme con vida; sin ella no soy nadie.

Sin embargo mis "ideas feas" o suicidas (¿por qué no llamarlas por su propio nombre?) no se van de mi cabeza.
Desde que hemos salido en coche una idea egoísta se me pasaba por la cabeza; si muero sola, sufren los que se quedan en tierra, pero ¿si muero a la vez que las personas que amo?

Exacto, ¿por qué no? Un accidente.


"EGOISTA", me repito a gritos y fuego una y otra vez. Les estás arrebatando sus vidas, no tienen derecho a perderla... ¿Por quién? ¿Por ti?


Casi al llegar nos hemos encontrado un accidente de coche. ¿Las coincidencias existen? Día lluvioso, carretera putrefacta, coches volcados, bomberos, ambulancias, familias rotas, impotencia... Lo primero que se me pasa por la cabeza es ¿por qué no a mí? ¿Por qué a esa gente?

Ellos desean vivir. Creo que el destino me ha querido dar una lección de vida, un "Ei, no seas egoísta, piensa en la vida."

Pero no puedo más. Hoy no puedo más.


MAÑANA TAMBIÉN SALDRÁ EL SOL.

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