Vuelta al ruedo
¿Has sentido alguna vez que tu cuerpo funciona por encima de sus posibilidades? Como si fueras dueño y señor pero sin control alguno, andando cual equilibrista por una fina cuerda a demasiados metros del suelo.
Al compás suena una canción que más de una vez te ha hecho imaginar la caída y también la cima o el otro extremo de la cuerda.
Subes el volumen. Al máximo.
Sientes que las piernas te tiemblan, que no puedes más. No quieres dejarlo, no puedes. Aunque tampoco puedes seguir, no quieres rendirte. No hay opción. No hay libertad. No hay sinceridad.
Ni si quiera conmigo mismo.
SEGUIMOS SOÑANDO.
Al compás suena una canción que más de una vez te ha hecho imaginar la caída y también la cima o el otro extremo de la cuerda.
Subes el volumen. Al máximo.
Sientes que las piernas te tiemblan, que no puedes más. No quieres dejarlo, no puedes. Aunque tampoco puedes seguir, no quieres rendirte. No hay opción. No hay libertad. No hay sinceridad.
Ni si quiera conmigo mismo.
SEGUIMOS SOÑANDO.
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