Primitivo: segunda etapa

En el Camino hay etapas buenas y etapas largas. 
Etapas que se hacen llevaderas y las que se hacen eternas. 
Etapas que comienzan bien. Etapas que terminan, y con eso basta. 
Hoy ha sido de esas etapas de transición, como las que corren los ciclistas en las que no hay puertos duros que marquen diferencia. 
Etapas llenas de una rutina bella muy diferente a cualquier otra rutina. 

Lo rutinario aquí es especial. 
Lo especial es inolvidable. 

Ya van dos etapas marcadas por una rutina que la retina difícilmente olvidará. Eso es especial.

Hasta lo negativo forma parte de ese pintoresco abanico de recuerdos que parecen imposible de superar, hasta que unas horas después se ven superados por algún pequeño detalle que poco tiene de pequeño y mucho de inolvidable.



SEGUIMOS SOÑANDO.

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