Michele Scarponi
No me gustan las despedidas, no se me dan bien.
Cuando era pequeño y mi tío ponía en verano el Tour de Francia y la Vuelta a España después de comer yo me frustraba. "No pongas eso tío, ¡que es muy aburrido!". Cuán equivocado estaba.
Como en la vida, hay muchas cosas en el ciclismo que se ocultan tras los titulares, los premios y los halagos. Hay sufrimiento, lucha, sacrificio, obediencia, está el valor de ser servicial... Puede que sea este último el más difícil de ver para los telespectadores y aficionados al ciclismo, pero tras un gran ciclista suele haber otro par detrás que le arropan, apoyan y ayudan cuando él no puede más.
Sin ir más lejos, me remontaré al Giro de Italia de hace un par de temporadas, el que ganó Alberto Contador. A mitad de etapa, y quedando las subidas más duras, se quedó descolgado del grupo delantero, donde iban los máximos favoritos. Para que te hagas una idea, eso es como que te metan un gol en los minutos finales cuando ibas empatado.
Fue entonces cuando Alberto, sin un equipo fuerte que le respaldara, puso a trabajar ("poner a trabajar" en ciclismo significa que el líder de filas, que es el corredor que aspira a ganar la carrera, pide a sus compañeros de equipo que trabajen para él, normalmente poniéndose los primeros del grupo en el que vayan para aumentar el ritmo) a su compañero Roman Kreuziger. Me marcó la escena porque cuando Roman no podía seguir tirando del grupo por el enorme esfuerzo que estaba desempeñando, Alberto, que iba justo detrás, le pidió que siguiera. Roman no podía y Alberto se lo siguió pidiendo, conocedor de que su única baza para poder volver al grupo de los escapados y ganar la carrera pasaba por que Roman tirase al máximo, por encima incluso de sus posibilidades.
Lo que hizo Kreuziger, que sirvió para que Alberto pudiera ganar con clase la carrera, se denomina "labor de gregario". ¡Y qué labor!
No por ser un gregario eres menos, tanto es así que hay gregarios en la historia del ciclismo que, a mis ojos, han sido mejores que sus "jefes de filas". Véase Froome cuando corrió el Tour con Wiggins, Indurain con Perico o Landa en ese mismo Giro de Italia con Aru.
Para mí, uno de los mejores "gregarios" del ciclismo, mejor incluso que sus jefes de filas, es Scarponi quien tantas alegrías les dio el año pasado.
Hoy le ha arrollado una furgoneta y ha muerto en el acto.
Decían que su simpatía y su buen corazón rompían barreras.
Hoy más que nunca...
SEGUIMOS SOÑANDO.
Cuando era pequeño y mi tío ponía en verano el Tour de Francia y la Vuelta a España después de comer yo me frustraba. "No pongas eso tío, ¡que es muy aburrido!". Cuán equivocado estaba.
Como en la vida, hay muchas cosas en el ciclismo que se ocultan tras los titulares, los premios y los halagos. Hay sufrimiento, lucha, sacrificio, obediencia, está el valor de ser servicial... Puede que sea este último el más difícil de ver para los telespectadores y aficionados al ciclismo, pero tras un gran ciclista suele haber otro par detrás que le arropan, apoyan y ayudan cuando él no puede más.
Sin ir más lejos, me remontaré al Giro de Italia de hace un par de temporadas, el que ganó Alberto Contador. A mitad de etapa, y quedando las subidas más duras, se quedó descolgado del grupo delantero, donde iban los máximos favoritos. Para que te hagas una idea, eso es como que te metan un gol en los minutos finales cuando ibas empatado.
Fue entonces cuando Alberto, sin un equipo fuerte que le respaldara, puso a trabajar ("poner a trabajar" en ciclismo significa que el líder de filas, que es el corredor que aspira a ganar la carrera, pide a sus compañeros de equipo que trabajen para él, normalmente poniéndose los primeros del grupo en el que vayan para aumentar el ritmo) a su compañero Roman Kreuziger. Me marcó la escena porque cuando Roman no podía seguir tirando del grupo por el enorme esfuerzo que estaba desempeñando, Alberto, que iba justo detrás, le pidió que siguiera. Roman no podía y Alberto se lo siguió pidiendo, conocedor de que su única baza para poder volver al grupo de los escapados y ganar la carrera pasaba por que Roman tirase al máximo, por encima incluso de sus posibilidades.
Lo que hizo Kreuziger, que sirvió para que Alberto pudiera ganar con clase la carrera, se denomina "labor de gregario". ¡Y qué labor!
No por ser un gregario eres menos, tanto es así que hay gregarios en la historia del ciclismo que, a mis ojos, han sido mejores que sus "jefes de filas". Véase Froome cuando corrió el Tour con Wiggins, Indurain con Perico o Landa en ese mismo Giro de Italia con Aru.
Para mí, uno de los mejores "gregarios" del ciclismo, mejor incluso que sus jefes de filas, es Scarponi quien tantas alegrías les dio el año pasado.
Hoy le ha arrollado una furgoneta y ha muerto en el acto.
Decían que su simpatía y su buen corazón rompían barreras.
Hoy más que nunca...
SEGUIMOS SOÑANDO.
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