El resurgir: gracias por tanto

Joder. La música es uno de los pilares básicos de mi vida.

Qué te voy a contar que no sepas ya. Tanto es así que encuentro parecidas similitudes entre las amistades y los tipos de música y canciones: hay amigos con los que hacer trastadas, que solo con tenerlos cerca sale la vena guerrera y gamberra; hay amigos con los que hacer deporte, que te motivan a cada palabra que dicen; hay amigos con los que irte de fiesta, que parece que no se les va la marcha del cuerpo nunca y hay amigos tranquilos, con los que puedes hablar de cualquier cosa y te inspiran paz, confianza.

Amigos hay de todo tipo, y es cada uno quien escoge con quién se siente más cómodo, a sabiendas de que siempre estará ahí.


Qué bonito es crecer de la mano de alguien que crece contigo, y yo he crecido con las bandas sonoras de Roque Baños. Ese artista que, campechano, ganador de tres Goyas, con cara de tipo bueno, es capaz de hacerte bajar a lo más bajo con la banda sonora de Posesión infernal o subirte al cielo con Diario de una ninfómana, Salomé, Los crímenes de Oxford o Las 13 rosas.

Sumido en un colocón reservado solo para momentos especiales, su música es capaz de llevarme a lo más lejos quedándome sentado mirando embobado a una pantalla.
Crecí con él y su música, y cúan gratos han resultado los recuerdos que me imprimieron sus canciones en aquellos momentos que han resultado ser mucho más que unos simples recuerdos.

Son pedacitos de mí.

Y joder. Como si de horrocruxes se tratara, a veces pienso que mi vida bien se podría resumir en una de sus bandas sonoras. Es más, a veces pienso que sus bandas sonoras son mi vida.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios