Segunda ronda

Recuerdo la entrada del año pasado del día de hoy, la del campeonato de mus en el que caímos en las semifinales; esa Biblia en verso que aburría incluso a los más entendidos. La de hoy será más breve, no ha habido tanto recorrido que pueda narrar.

Pensaba antes del campeonato acerca de una clasificación original y casera con la que pudiera contarte y justificarte qué pasa en cada campeonato. Al final lo he establecido en tres posibles soluciones: que los otros han tenido más suerte, que han jugado mejor que nosotros, o que he/hemos jugado mal.
Con honestidad, hoy ha sido la suerte quien ha decantado la victoria para la pareja formada por una niña de unos trece años que apenas sabía jugar y su hermano.

No es excusa alguna, de hecho, a pesar de haber caído en segunda ronda, he salido más reforzado que los otros campeonatos anteriores; hoy he salido sabiendo que he podido encontrar mis grises, reforzar mi punto más flaco en este juego.

Esta no es, por tanto, otra de esas entradas acerca de cartas y campeonatos, al contrario. Se trata de una oda al esfuerzo y a luchar contra lo que creí que jamás sabría mejorar.

Puede que haya perdido hoy contra la suerte y dos muchachos sin mucha idea pero, para mí, la tarde de hoy ha sido una victoria.


SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios