Condenados a repetirla (IV)

A las tres de la mañana de una bonita noche estrellada de agosto de 1939, Hitler, en su maravillosa residencia en Obersalzberg, satisfecho de la invasión pacífica un año antes de Austria y posteriormente de Checoslovaquia, daba vueltas acerca de cómo continuar la expansión en Polonia. Amaneció horas más tarde, para desgracia de tantos, un perezoso sol que trajo consigo unas nubes que enrojecieron la totalidad del cielo austriaco. Un magnífico paisaje que el fügher tomó como una señal: comenzaría la operación técnica, conocida como Caso Blanco, y el 1 de septiembre empezó la conflagración.

Hay quienes dicen que se deberían impartir más clases de filosofía en las escuelas. También los hay que optarían por intensificar las horas docentes de lengua y literatura.
En cambio, si algo lleva carcomiéndome unos cuantos días ya, es la sola idea del caso omiso que le hacemos todos nosotros a los desastres que nos han precedido.

Guerras ha habido siempre. Igual que muertes espantosas, crímenes contra la humanidad e injusticias. Y sin tener porqué ser nuestra culpa, no tenemos ni la más mínima idea de la gran mayoría de ellos.

El alemán Josef Mengele o el escuadrón 731 japonés fueron algunos algunos de los menos escrupulosos a la hora de cometer auténticos y repugnantes actos que atentaron contra la vida de tantos, y el sufrimiento inaguantable de otros, derivando después en su muerte. Para evitar perder el respeto y entrar de lleno en la morbosidad de tan crueles actos, no voy a detallar ninguno de estos violentos crímenes.

Me carcome pensar que a día de hoy tiene más derechos un asesino en serie o un violador que once millones de personas tuvieron hace unos años. Personas como tú y como yo, pero también grandes intelectuales, filósofos, médicos, profesores, teólogos, músicos, escritores, deportistas... Joder.

Joder. Joder porque cuanto más investigo menos quiero conocer. Joder porque Peter Van Pels, el joven que vivió varios años con Ana Frank en "la casa de atrás", murió en Mauthausen el mismo día de la liberación del mismo por los americanos.
Se me cae el alma a los pies.



La muerte es algo que no debemos temer porque mientras nosotros somos, la muerte no es; y cuando la muerte es, nosotros no somos. Antonio Machado.

SEGUIMOS SOÑANDO.

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