Condenados a repetirla (III)
Algunos historiadores datan en 1000 el número de personas que murieron al día durante el Holocausto nazi en los campos de concentración. A mí no me salen las cuentas, porque aunque se trata de una cifra media y los últimos años (1944 y 1945) fueron sin duda los peores, no se llega al medio millón de víctimas al año. ¿Cuántas personas murieron al día entonces? Me da miedo la respuesta.
En Chelmno, el sexto campo perteneciente a la Operación Reinhard (recibe el nombre del militar que impulsó el holocausto), solo diez personas lograron sobrevivir.
Majdanek, otro de los campos de la Operación Reinhard, al estar situado cerca de la frontera con Ucrania y su lejanía respecto a Berlín, impidió a las tropas nazis su destrucción por lo que se conserva, a excepción de los crematorios, igual que durante la guerra. Murieron casi medio millón de judios y más de millón y medio de personas. Este campo, a diferencia de otros, ni si quiera fue ocultado entre la maleza de los bosques o en territorios alejados de las poblaciones locales.
Belzec, el segundo campo en orden cronológico de la Operación del dios viviente Heydrich, perdieron la vida medio millón de judíos.
En Bergen-Belsen la comida y la higiene brillaron por su ausencia en sus últimos días mucho más que anteriormente o en otros campos. Las enfermedades infecciosas, las pulgas y las bacterias se encargaron de mermar a la ya de por sí debilitada población. Pocas semanas antes de la liberación del campo por parte de las tropas aliadas, moría con dieciocho años Margot Frank, la hermana mayor de Ana. Ella murió tres semanas después; ambas padecían tifus. Se quemó el campo pocos días de la liberación para evitar la propagación de la enfermedad.
Sobibor. Murieron doscientas mil personas, en su mayoría judíos.
Mauthausen, conocido popularmente como "el campo de los españoles", en su mayoría partidarios de la república y enemigos del coetáneo dictador español, murieron más de doscientas mil personas.
En Jasenovac, campo que algunos consideran como el tercero más sanguinario de la historia, se establecieron "competiciones". El ganador del más lamentable, premiado con un reloj de oro y una vajilla de plata, fue Petar Brzica con la friolera cifra de 1360 muertes por degollación en un mismo día.
En Auschwitz-Birkenau los cuerpos llegaron a quemarse al aire libre porque no cabían más en los crematorios. Se calcula que allí fueron masacradas más de un millón de personas. Los nazis destruyeron todo lo que pudieron al final de la guerra.
En Treblinka la esperanza media de vida era de hora y media. No había barracones como en Birkenau puesto que no era un campo de concentración y me atrevería a decir que tampoco de exterminio; tan solo eran las puertas de la morgue. Ni si quiera se puede saber cuanta gente pereció allí, aunque se calculan cifras cercanas al millón.
En Chelmno, el sexto campo perteneciente a la Operación Reinhard (recibe el nombre del militar que impulsó el holocausto), solo diez personas lograron sobrevivir.
Majdanek, otro de los campos de la Operación Reinhard, al estar situado cerca de la frontera con Ucrania y su lejanía respecto a Berlín, impidió a las tropas nazis su destrucción por lo que se conserva, a excepción de los crematorios, igual que durante la guerra. Murieron casi medio millón de judios y más de millón y medio de personas. Este campo, a diferencia de otros, ni si quiera fue ocultado entre la maleza de los bosques o en territorios alejados de las poblaciones locales.
Belzec, el segundo campo en orden cronológico de la Operación del dios viviente Heydrich, perdieron la vida medio millón de judíos.
En Bergen-Belsen la comida y la higiene brillaron por su ausencia en sus últimos días mucho más que anteriormente o en otros campos. Las enfermedades infecciosas, las pulgas y las bacterias se encargaron de mermar a la ya de por sí debilitada población. Pocas semanas antes de la liberación del campo por parte de las tropas aliadas, moría con dieciocho años Margot Frank, la hermana mayor de Ana. Ella murió tres semanas después; ambas padecían tifus. Se quemó el campo pocos días de la liberación para evitar la propagación de la enfermedad.
Sobibor. Murieron doscientas mil personas, en su mayoría judíos.
Mauthausen, conocido popularmente como "el campo de los españoles", en su mayoría partidarios de la república y enemigos del coetáneo dictador español, murieron más de doscientas mil personas.
En Jasenovac, campo que algunos consideran como el tercero más sanguinario de la historia, se establecieron "competiciones". El ganador del más lamentable, premiado con un reloj de oro y una vajilla de plata, fue Petar Brzica con la friolera cifra de 1360 muertes por degollación en un mismo día.
En Auschwitz-Birkenau los cuerpos llegaron a quemarse al aire libre porque no cabían más en los crematorios. Se calcula que allí fueron masacradas más de un millón de personas. Los nazis destruyeron todo lo que pudieron al final de la guerra.
En Treblinka la esperanza media de vida era de hora y media. No había barracones como en Birkenau puesto que no era un campo de concentración y me atrevería a decir que tampoco de exterminio; tan solo eran las puertas de la morgue. Ni si quiera se puede saber cuanta gente pereció allí, aunque se calculan cifras cercanas al millón.
Estos son solo algunos de los nombres de los campos más sanguinarios del Holocausto.
Considero fundamental y necesaria una investigación previa a cualquier debate o postulado. Con todos estos datos no he pretendido más que aportar un mínimo de conocimientos para así intentar, de una vez por todas, explicar lo que hace semanas ronda por mi cabeza.
Continuará...
SEGUIMOS SOÑANDO.
Considero fundamental y necesaria una investigación previa a cualquier debate o postulado. Con todos estos datos no he pretendido más que aportar un mínimo de conocimientos para así intentar, de una vez por todas, explicar lo que hace semanas ronda por mi cabeza.
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