Condenados a repetirla (II)
El que llevara al mundo a la paz más absoluta. O el que propusiera una nueva e innovadora forma de hacer política, sin corrupción, sin otro fin que el del bien común. O el que encontrara la cura contra el cáncer.
Eso es lo que se dice cuando se habla del Holocausto ideado, en gran parte, por Heinrich Himmler y por su "maestro" Reinhard Heydrich, un alemán tan ególatra que daba por hecho que era imposible que atentaran contra su vida porque, al fin y al cabo, era lo más parecido a un dios que había en la Tierra. Hasta que atentaron contra él, y murió, por ser un cabezota.
Sin embargo, desecho por completo la sola idea de que hubiera unas pocas mentes privilegiadas entre los más de once millones de personas a los que se les arrebató injustamente la vida. Más de un millón fueron niños, como Ana Frank. Y en ella me inspiro para desechar esa idea, no solo porque no dudo que hubiera muchas más mentes brillantes, sino porque había más de once millones de candidatos a tenerlo todo en esta vida, a ser felices.
Las modas cambian. Recientemente, el director de cine español Pedro Almodóvar afirmaba en una entrevista que si él estuviera empezando ahora sería un youtuber. Así es, las modas cambian, de dos Oscars, otros dos Golden Globes, cuatro Baftas y siete Goyas, no sería más que un youtuber, empleo al que algunos han tildado de "profesión de moda".
En cambio, soy de los que piensa que algunas modas no pasan pierden su encanto, como los libros. Hoy en día no leemos tanto como antes porque no todos tenemos la paciencia necesaria como para leer quinientas páginas. Pero ahí está la fuente de inspiración para muchos, de diversión para otros tantos y de sabiduría para casi todos ellos.
¿Y cuántos grandes autores nos fueron arrebatador por el Holocausto?
Ana Frank, Jochen Keppler, Etty Hillesum o Stefan Zweig.
¿Y sabes lo peor de todo esto?
Que no es tu culpa, pero seguro que hay alguno de los cuatro, si no dos o incluso tres, de los que no habías oído hablar nunca.
¿Y pero aún?
Que si no murieron en Auschwitz, Dachau, Treblinka o Mauthausen-Gusen, o alguno de los otros campos más renombrado parece que no importa, que sus muertes fueron en balde.
Continuará...
SEGUIMOS SOÑANDO.
Eso es lo que se dice cuando se habla del Holocausto ideado, en gran parte, por Heinrich Himmler y por su "maestro" Reinhard Heydrich, un alemán tan ególatra que daba por hecho que era imposible que atentaran contra su vida porque, al fin y al cabo, era lo más parecido a un dios que había en la Tierra. Hasta que atentaron contra él, y murió, por ser un cabezota.
Sin embargo, desecho por completo la sola idea de que hubiera unas pocas mentes privilegiadas entre los más de once millones de personas a los que se les arrebató injustamente la vida. Más de un millón fueron niños, como Ana Frank. Y en ella me inspiro para desechar esa idea, no solo porque no dudo que hubiera muchas más mentes brillantes, sino porque había más de once millones de candidatos a tenerlo todo en esta vida, a ser felices.
Las modas cambian. Recientemente, el director de cine español Pedro Almodóvar afirmaba en una entrevista que si él estuviera empezando ahora sería un youtuber. Así es, las modas cambian, de dos Oscars, otros dos Golden Globes, cuatro Baftas y siete Goyas, no sería más que un youtuber, empleo al que algunos han tildado de "profesión de moda".
En cambio, soy de los que piensa que algunas modas no pasan pierden su encanto, como los libros. Hoy en día no leemos tanto como antes porque no todos tenemos la paciencia necesaria como para leer quinientas páginas. Pero ahí está la fuente de inspiración para muchos, de diversión para otros tantos y de sabiduría para casi todos ellos.
¿Y cuántos grandes autores nos fueron arrebatador por el Holocausto?
Ana Frank, Jochen Keppler, Etty Hillesum o Stefan Zweig.
¿Y sabes lo peor de todo esto?
Que no es tu culpa, pero seguro que hay alguno de los cuatro, si no dos o incluso tres, de los que no habías oído hablar nunca.
¿Y pero aún?
Que si no murieron en Auschwitz, Dachau, Treblinka o Mauthausen-Gusen, o alguno de los otros campos más renombrado parece que no importa, que sus muertes fueron en balde.
Continuará...
SEGUIMOS SOÑANDO.
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