Cimas y cumpleaños
Nunca me ha gustado el día de mi cumpleaños. Tan pronto me levantaba, y no era la primera vez del día que lo pensaba porque me dormía a las tantas la noche anterior, pensaba que cada segundo tendría que ser especial, significar algo diferente; que cada segundo pasase a la eternidad como momento memorable.
Si bien es cierto que muchos segundos de esos han pasado a la historia, en ningún caso los he provocado yo dado que siempre han sido las personas que más me quieren las que han conseguido sacarme las sonrisas más grandes.
En cambio, hay un error de concepto bastante grande. No diré que no solo en días especiales marcados en el calendario es cuando hay que estar alegres, optimistas a más no poder y nada susceptibles, porque, si siempre estás en la cima ¿sabrás valorar las vistas?
El error es de concepto, de creerme que cada momento tiene que ser especial, estelar, mágico..., mientras lo que importa en realidad es disfrutar y hacer disfrutar de y con los demás, los que de verdad importan, los que consiguen que cada día sea especial. Porque... Si llegas solo a la cima, ¿quién tomará la foto?
SEGUIMOS SOÑANDO.
Si bien es cierto que muchos segundos de esos han pasado a la historia, en ningún caso los he provocado yo dado que siempre han sido las personas que más me quieren las que han conseguido sacarme las sonrisas más grandes.
En cambio, hay un error de concepto bastante grande. No diré que no solo en días especiales marcados en el calendario es cuando hay que estar alegres, optimistas a más no poder y nada susceptibles, porque, si siempre estás en la cima ¿sabrás valorar las vistas?
El error es de concepto, de creerme que cada momento tiene que ser especial, estelar, mágico..., mientras lo que importa en realidad es disfrutar y hacer disfrutar de y con los demás, los que de verdad importan, los que consiguen que cada día sea especial. Porque... Si llegas solo a la cima, ¿quién tomará la foto?
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