Amar mata (II)

Vi lágrimas. 

Su rostro mostraba lo que no había visto jamás antes. Mostraba ternura, mostraba dulzura, mostraba comprensión... Era la viva imagen del amor.

Sonrió haciendo a la par ese gesto con su nariz, su gesto, la levantó con suavidad, denotando una conformidad que bien rozaba la absoluta. Me costará olvidarlo.

Seguían cayendo lágrimas.

Unos ojos cristalinos, resultantes de una preciosa mezcla que no llegué a comprender, implosionaron al encontrarse con los otros.

El instante me costará más aún olvidarlo. Ni aunque lo pretendiera lo lograría. Sentí que no me pertenecía, que no lo merecía, nadie lo merecía. Sentí ser la fortuna personificada.



SEGUIMOS SOÑANDO.

Comentarios