Auschwitz
14 de febrero, día de los enamorados, día que más de uno tiene marcado en el calendario. Yo también lo tenía marcado, y es que hoy veníamos a ver Auschwitz.
Me resulta complicado encontrar las palabras porque me resulta más difícil aún asimilar lo que he visto. Ni si quiera sé qué siento o que sensación me ha dejado.
Creo que el peor resultado sería el de mi indiferencia y, por fortuna, nada más lejos de la realidad. Siento pena, impotencia, rabia, tristeza, odio, compasión, ternura, admiración... Aferrarse a la vida cuando un clavo ardiendo ofrece, en lo referente a la probabilidad, infinitas esperanzas más es de valientes.
Ver Auschwitz I y Auschwitz II-Birkenau da mucho que pensar. Por qué ellos, por qué no nosotros... En estas tierras es poco frecuente que salga el sol, más bien suelen ser días nublados, grises, fríos y tristes. No creo en las coincidencias y soy buen sabedor de que muchas de ellas ni si quiera tienen una explicación lógica, pero hoy ha hecho un sol espléndido, de esos que invitan a sonreír, de esos que te animan pensar que nunca volverá a pasar nada así.
Que mitigue el amor lo que no consiguió el odio y que lo que no destruyó el odio, lo realce el amor.
Seguimos soñando.
Me resulta complicado encontrar las palabras porque me resulta más difícil aún asimilar lo que he visto. Ni si quiera sé qué siento o que sensación me ha dejado.
Creo que el peor resultado sería el de mi indiferencia y, por fortuna, nada más lejos de la realidad. Siento pena, impotencia, rabia, tristeza, odio, compasión, ternura, admiración... Aferrarse a la vida cuando un clavo ardiendo ofrece, en lo referente a la probabilidad, infinitas esperanzas más es de valientes.
Ver Auschwitz I y Auschwitz II-Birkenau da mucho que pensar. Por qué ellos, por qué no nosotros... En estas tierras es poco frecuente que salga el sol, más bien suelen ser días nublados, grises, fríos y tristes. No creo en las coincidencias y soy buen sabedor de que muchas de ellas ni si quiera tienen una explicación lógica, pero hoy ha hecho un sol espléndido, de esos que invitan a sonreír, de esos que te animan pensar que nunca volverá a pasar nada así.
Que mitigue el amor lo que no consiguió el odio y que lo que no destruyó el odio, lo realce el amor.
Seguimos soñando.
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