Nunca es tarde
¿Qué haces cuando ya no puedes más?
Lo peor de eso es que la culpa es tuya, que eres tú quien espera a explotar. Vienes con cada trocito de ti, con cada parte rota, buscando ayuda.
Conozco la teoría, no necesito ningún sermón ahora.
Solo necesitas ayuda, ¿no? Solo necesitas que los que estamos cerca de ti te demos vida, parte de la nuestra, para que tú puedas salir hacia delante.
Joder.
Joder, ¿qué? ¿No tengo razón?
¿Como quieres que pida ayuda si me dices eso?
Porque ya es tarde, como siempre. Y tendrás ayuda, porque la necesitas. Pero lo que pides tiene un precio, uno que cada vez va aumentando, uno que ni imaginas que existe pero ahí está. El precio de que tú estés bien, el precio que nos haces pagar.
Si lo que pretendías era hundirme más, lo has conseguido.
Lo que pretendo es que te des cuenta de que ya eres mayor, de que no vas a poder seguir dependiendo de los demás por siempre; vas a tener que despertar y pegar cada parte rota tú solita.
¿Y si no soy capaz?
Seguimos soñando.
Comentarios
Publicar un comentario