Hancock

Un hombre sin afeitar aparece tumbado en un banco en medio de Los Ángeles, agarrado a su botella de whisky y con un gorro que le tapa a medias los ojos. Ese es el súper héroe de la película, un súper héroe atípico.

Hay cosas que están destinadas a ser inevitables. 

E inevitable es que encuentro los sentimientos que se me pierden cada vez que veo Hancock, como anoche.

Otra película más de súper héroes, puedes pensar. Otra película que trata los mismos temas de siempre utilizando un enfoque peculiar. Sin embargo, para mí es más que eso. Tal vez porque su amigo quiera cambiar el mundo y crea ciegamente en ello. Tal vez porque sienta lástima por Hancock al principio y luego me inspire coraje. Tal vez porque sus sentimientos perdidos y los míos se entrelacen en algún momento dado...


En cambio sería egoísta compararse con él. Está perdido y no es su culpa. No se lo merecía aunque eso no le exime de sus responsabilidades y sus obligaciones. Nadie se merece perderse y cargar con las consecuencias cuando ni si quiera es su culpa.



¿Hasta qué punto te alejarías de ella(s) con tal de seguir (sobre)viviendo?


Seguimos soñando.

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