Eso de la carta... (I)

Hoy he viajado al pasado de la mano de una de esas canciones que llevaba años sin escuchar. Ni si quiera contaba con ella en mi aleatorio, ha sido un visto y no visto, un billete de ida caducado hace cuatro años.

Me he preguntado acerca de aquel yo, de las coincidencias y similitudes que guarda conmigo. Anécdotas, un blog al que no quiero entrar, unas costumbres que prefiero no retomar y un propósito que nunca vio la luz.


Hace unas semanas viendo un programa de uno de estos canales secundarios, una joven pareja compraba una casa en un barrio a las afueras de Nueva York. Por allí parece ser costumbre guardar varios objetos especiales, con cierto valor sentimental, en una pequeña caja que se entierra en el jardín. Unas fotografías, un cromo del futbolista con el que soñabas ser, una vieja revista... y una carta que narre cómo estás ahora, tus aspiraciones y tus sueños.

Más me gustaría a mí anunciarte que me compro una casa con jardín, no. Aunque eso de la carta...


Seguimos soñando.

Comentarios