Día de Reyes
Hay ciertas normas sociales que no se deben incumplir, y si vas contra ellas "bicho raro" serán las palabras más bonitas que escuches.
Aunque no por ello debe triunfar la hipocresía, al contrario, por lo que trataré de reunir la mayor cantidad de sinceridad posible: no me gusta el día de los Reyes Magos, no me gusta el día 6 de enero.
Me cuesta incluso escribir estas palabras, consciente de que pocos adeptos van a tener.
Lo curioso no es que no me guste, sino por qué no me gusta. Que soy una persona difícil es conocido por todos, y es que el día 6 de enero es el día en el que eso se demuestra. La mayoría de la gente abre con ilusión sus regalos, sabiendo que incluso unos calcetines son más de lo que esperaba.
Pero lo siento, yo no soy así.
Soy incapaz de no esperar nada de alguien, alguien que me quiere y me conoce. Y llega el día 6 y se demuestra que en realidad no me doy a conocer lo suficiente. No es un día malo intrínsecamente hablando, ni ellos me fallan, ni tan si quiera ellos fallan, soy yo el que no está a la altura y comprobarlo con mis propios ojos duele.
No sé si servirá de mucho que me proponga cambiar eso a lo largo de este año, tal vez hablamos de algo que debe cambiarse mucho antes o con mucha más paciencia, tal vez en la entrada del 6 de enero del año que viene sea opuesta a esta. El caso es que el primer paso es reconocer los problemas, ¿no?
Seguimos soñando.
Aunque no por ello debe triunfar la hipocresía, al contrario, por lo que trataré de reunir la mayor cantidad de sinceridad posible: no me gusta el día de los Reyes Magos, no me gusta el día 6 de enero.
Me cuesta incluso escribir estas palabras, consciente de que pocos adeptos van a tener.
Lo curioso no es que no me guste, sino por qué no me gusta. Que soy una persona difícil es conocido por todos, y es que el día 6 de enero es el día en el que eso se demuestra. La mayoría de la gente abre con ilusión sus regalos, sabiendo que incluso unos calcetines son más de lo que esperaba.
Pero lo siento, yo no soy así.
Soy incapaz de no esperar nada de alguien, alguien que me quiere y me conoce. Y llega el día 6 y se demuestra que en realidad no me doy a conocer lo suficiente. No es un día malo intrínsecamente hablando, ni ellos me fallan, ni tan si quiera ellos fallan, soy yo el que no está a la altura y comprobarlo con mis propios ojos duele.
No sé si servirá de mucho que me proponga cambiar eso a lo largo de este año, tal vez hablamos de algo que debe cambiarse mucho antes o con mucha más paciencia, tal vez en la entrada del 6 de enero del año que viene sea opuesta a esta. El caso es que el primer paso es reconocer los problemas, ¿no?
Seguimos soñando.
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