Un libro "esp(a)(e)cial"
Me resulta extraño cerrar un libro sin marcar la página por donde me he quedado. Significa que ya se acabó, que no quedan más páginas por leer.
Me resulta extraña esa sensación, parecida a la que dejan los créditos de una buena película vista en el cine. Es como si necesitaras reflexionar, sentarte a solas y entender qué acabas de vivir. Porque eso comparten los buenos libros y las buenas películas, son historias que de una forma u otra vives tú. Siendo protagonista o acompañándolos, tú has sido parte de esa historia.
Por eso me resulta extraña esa sensación. Sensación de abandonar la historia, de no seguir con ellos cuando cierro el libro por donde antes no lo había hecho. Ahora veo la contraportada, y al leerla todo tiene sentido. Como cuando ves un trailer de una película que ya has visto, las escenas empiezan a cuadrar y parece que hayas descubierto América.
Todo tiene su fin; sea una o tres horas en el cine, sean cien o seiscientas páginas, el fin termina llegando. Unas veces acaba bien, otras veces el final no es el esperado, otras veces sencillamente no gusta.
Pero en el fondo me complace esa sensación que no alcanzo a entender. Me gusta sentir que he sido participe de un sueño real, ¿o era una realidad soñada? ¿Hay diferencia?
Seguimos soñando.
Me resulta extraña esa sensación, parecida a la que dejan los créditos de una buena película vista en el cine. Es como si necesitaras reflexionar, sentarte a solas y entender qué acabas de vivir. Porque eso comparten los buenos libros y las buenas películas, son historias que de una forma u otra vives tú. Siendo protagonista o acompañándolos, tú has sido parte de esa historia.
Por eso me resulta extraña esa sensación. Sensación de abandonar la historia, de no seguir con ellos cuando cierro el libro por donde antes no lo había hecho. Ahora veo la contraportada, y al leerla todo tiene sentido. Como cuando ves un trailer de una película que ya has visto, las escenas empiezan a cuadrar y parece que hayas descubierto América.
Todo tiene su fin; sea una o tres horas en el cine, sean cien o seiscientas páginas, el fin termina llegando. Unas veces acaba bien, otras veces el final no es el esperado, otras veces sencillamente no gusta.
Pero en el fondo me complace esa sensación que no alcanzo a entender. Me gusta sentir que he sido participe de un sueño real, ¿o era una realidad soñada? ¿Hay diferencia?
Seguimos soñando.
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