Otra clase de

Recuerdo que empecé a escribirte unas cartas.

Recuerdo que unos ojos vidriosos rechazaban cualquier muestra de apoyo.

Recuerdo que esas miradas perdidas contradecían el principio de "estar perdido se asemeja a ser encontrado" porque querían todo lo contrario a ser encontradas.

No lo sentí pero recuerdo a la perfección el dolor que encerraban esas silenciosas, amargas y desconsoladas lágrimas.

Ninguna que caiga ahora puede arreglar lo que pasó. Qué cosas.

Eran días largos con finales felices. Eran otra clase de días.


Seguimos soñando.

Comentarios