Underwater rmarch
Las canciones de música clásica, las bandas sonoras originales, las que no tienen letra... Para mí son como la vida misma.
Las hay alegres, las hay tristes, las hay emotivas, emocionantes, inspiradoras, motivadoras, las hay de todos los tipos, para todos los gustos y de todos los colores. Y, afortunadamente, también las hay que mezclan varios tipos, que varían, que se la juegan. Que apuestan por la diferencia.
A veces pienso en las personas como si fueran canciones.
A veces sueño con que las canciones se convierten en personas.
A veces sueño que me sonríen, que comprenden mejor que nadie la fuerza que encierran, el poder que tienen y la responsabilidad que carga sobre sus hombros.
A veces escucho esos compases imposibles precedidos de otros más imposibles aún. Compases que encajan a la perfección.
A veces pienso en las canciones como si fueran sueños.
Ojalá lo fueran.
Así es la vida, así son ellas; un día estás arriba y al siguiente estás abajo.
Seguimos soñando.
Las hay alegres, las hay tristes, las hay emotivas, emocionantes, inspiradoras, motivadoras, las hay de todos los tipos, para todos los gustos y de todos los colores. Y, afortunadamente, también las hay que mezclan varios tipos, que varían, que se la juegan. Que apuestan por la diferencia.
A veces pienso en las personas como si fueran canciones.
A veces sueño con que las canciones se convierten en personas.
A veces sueño que me sonríen, que comprenden mejor que nadie la fuerza que encierran, el poder que tienen y la responsabilidad que carga sobre sus hombros.
A veces escucho esos compases imposibles precedidos de otros más imposibles aún. Compases que encajan a la perfección.
A veces pienso en las canciones como si fueran sueños.
Ojalá lo fueran.
Así es la vida, así son ellas; un día estás arriba y al siguiente estás abajo.
Seguimos soñando.
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