Sweet november

Tengo un nudo en la garganta, empezó a decir Clara entre amargas lágrimas que caían de forma racionada, que es el más fuerte que he sentido nunca, no se lo deseo a nadie, ¿sabes? Preguntó de forma retórica limpiándose las lágrimas e intentando sacar una pequeña sonrisa.


Los más rectos lloraban por dentro, prosiguió. Parecían ahogarse por dentro, el sufrimiento traspasaba sus ojos intentando impedir que sus lágrimas cayeran. Sin duda eso era lo más duro, ver cómo intentaban aguantar pero decaían, no sin esfuerzo. Ver el dolor reflejado en ríos de agua salada, de abrazos frustrados, de palabras que no llenan un vacío irremplazable, de llantos que no consuelan. Eso es lo peor, no la marcha, sino el vacío que deja. El rastro de dolor que ese vacío deja durante un ilimitado tiempo. Eso es lo peor, terminó Clara, visiblemente afectada.

De todo se sale, piénsalo.


Clara no apartó la mirada del suelo. Sabía que no hay palabras que fueran a encajar en esa situación, no era su culpa, no había culpables. Esta vez no quería rebatirle.

De todo se sale, y a todo te terminas acostumbrando. Pero si no hay mil palabras que describan una imagen, ¿cómo va a haber un millón que describa lo que se siente cuando pierdes a alguien?

Cuando salgo de sitios así, siguió diciendo con una voz cada vez más quebrada, pienso en cómo me gustaría que fuera mi despedida. No me gustaría que hubiera lágrimas, ni caras largas y tristes, lo que más feliz me haría sería que las últimas palabras que se dijeran fueran "Seguimos soñando".



Remember me. Sweet november. Only time.





Nota: ya está disponible la encuesta, en la versión web del blog, de esta semana.

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