Rayando el sol

Me muero por ti viviendo sin ti. Esa ha sido la frase que ha sacado de su ensimismamiento a Francisco.

Y no aguanto, me duele tanto estar así, sigue la canción. No es consciente de haberla cambiado, tampoco sabe cuál vino antes, ni tan si quiera qué día es. Ella sigue postrada en la cama, tal y como la recuerda de la última vez que la vio. Tampoco sabe cuándo fue eso.

Te tengo atrapada entre mi piel y mi alma, mas ya no puedo y quiero estar junto a ti. Estas frases no hacen más que carcomerle por dentro no viendo respuesta alguna en su cada vez más menudo cuerpo.


Quiere hacer algo pero no sabe qué. Nada que esté en su mano va a ayudarla. Es más fácil llegar al sol que a tu corazón, escucha. Intenta abstraerse, sabe que si sigue pensando así seguro que no conseguirá nada.

Hace semanas del accidente y semanas que los discos de su grupo favorito no paran de sonar. "Falta amor", se titula este. Sonríe al recordar que el single de ese disco siempre le gustó a ella pero que a él no le hacía ni fu ni fa. Empiezan a fluir ideas por su saturada cabeza, desde las más insólitas a las más absurdas...

Pero sonríe, de nuevo al compás del estribillo, al darse cuenta de que ya tiene la clave, la idea perfecta. Escribirá una carta todos los días al grupo, confiando y esperando no solo obtener respuesta sino que vayan a tocarle la canción que a ella más le gusta, la canción, a ver si así despierta.

Ya no le quedan balas en la recámara más que esa. Creía haber perdido la esperanza y una nueva, y loca idea, le ha devuelto a la vida. No piensa en las consecuencias de su condenado pacto en busca de esperanza... Esta pena me duele y me quema sin tu amor, solo confía en que eso la despierte.


Y eso hizo Francisco. Cogió un folio y empezó...:


Son muchas lunas las que te he llorado. 

Queridos Fernando, Juan, Alex y Sergio...



Seguimos soñando.




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