Nota de suicidio (II)
A los que desearon mi mal yo les deseo el doble por haber hecho pedazos un corazón noble. No hay que desearle el mal ajeno a nadie, a nadie, pero cuanto más lo pienso más rabia siento por dentro. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? O, mejor dicho, ¿por qué?
Es liberador vivir sin futuro, sentir la traición hace que muera prematuro. Es puro veneno lo que siento, lo juro, solo supe pedir perdón cuando fui inmaduro. Demasiado prematuro. No es victimismo, es realismo encarnado en la libertad provocada por la inmadurez, por un veneno que ha llegado para no marcharse. Veneno letal y latente, que raciona sus dosis para hacerse notar en vez de ganar directamente.
Salto a un vacío que nunca se acaba, pasa mi vida por mis ojos y el tiempo se para. El tiempo lleva mucho sin seguir contando. Parece que es el único al que le importa lo que deja tras su paso.
Estoy solo en un silencio que molesta y grito, escucha mi última palabra, léete mi último escrito. Préstame atención solo pido eso, lo necesito; caen gotas de sudor y de mis ojos en mi nota de suicidio. No paran de caer, aunque dejaron de hacerlo hace ya mucho tiempo. No es metafórico, en lo más profundo de mis entrañas siguen sucediéndose aquellas pesadillas que un día no me dejaron dormir.
Vi mi nombre en una lápida y ni se me hizo extraño, cuántas cargas he llevado para tan pocos años. Espero que no vuelvan, ni las cargas, ni las pesadillas. Hay coqueteos que deberían estar restringidos pero no lo están, y a esto hemos llegado.
Puede que tu recuerdo me mantenga vivo si el exilio no quiere mandarme directo al olvido. Pocas cosas hay peores que la muerte. Sentir que estás muerto en vida es una de ellas, y es la peor.
El filo de mi cuchilla me aprieta, es ella, llegaré al final de la forma más fácil. ¿Un acto cobarde desempeñado por valientes o un acto valiente desempeñado por cobardes?
Porta ft. Soma - Nota de suicidio.
Seguimos soñando.
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