Mitología: tragos amargos
Supongo que se acabó eso de recluirse en un mundo propio durante un tiempo ilimitado. Hablando del tiempo, hubo una época hace mucho tiempo en la que vivía más en el otro mundo que en este.
Tanto fue así que llegó un momento en el que no distinguía cuál era el verdadero. Y no era algo malo, al contrario. Por haber vivido demasiados años en uno, ¿por qué no iba a ser legítimo el otro? ¿Por qué no iba a ser real?
Me recuerda a la película El Laberinto del Fauno, como si yo fuera Ofelia y el fauno fuera mi pasaporte, mi huída, mi Caronte remando hacia el mundo de Hares.
Hoy el fauno ha vuelto, demasiado tiempo después, para ofrecerme un pasaje solo de ida. No le he respondido, no quiero responder nada ni a nadie hoy.
Seguimos soñando.
Tanto fue así que llegó un momento en el que no distinguía cuál era el verdadero. Y no era algo malo, al contrario. Por haber vivido demasiados años en uno, ¿por qué no iba a ser legítimo el otro? ¿Por qué no iba a ser real?
Me recuerda a la película El Laberinto del Fauno, como si yo fuera Ofelia y el fauno fuera mi pasaporte, mi huída, mi Caronte remando hacia el mundo de Hares.
Hoy el fauno ha vuelto, demasiado tiempo después, para ofrecerme un pasaje solo de ida. No le he respondido, no quiero responder nada ni a nadie hoy.
Seguimos soñando.
Comentarios
Publicar un comentario