Confianza desconfiada

Hay ciertos momentos que nunca se olvidan. No siempre parece que los recuerdes bien, pero en cuanto te pones a ello ahí están, intactos, sanos y salvos, sean buenos o malos.

El tutor que nos pusieron en sexto de primaria era adorado por las masas, literalmente, pero él y yo nunca estrechamos lazos, al contrario del noventa por ciento de la gente de mi clase. De esos profesores que se dejan querer y que escoge a un buen séquito de muchachos que le hagan la pelota.
A pesar del amor incondicional que sentíamos el uno por el otro nunca se me olvidarán unas cuantas lecciones, tanto buenas como no tan buenas, que aprendí con él.

Había días de "clase" y otros se parecían más a días dedicados a contar anécdotas que otra cosa, y la mayoría provenían de su anterior colegio. Se ve que allí eran unos piezas de mucho cuidado y que a la hora de aprender lecciones era en sitios como aquel donde mejor se aprendían.

Nos dijo que en el examen final de conocimiento del medio, recordemos que estábamos en sexto de primaria, en el anterior colegio puso una pregunta que valía un punto (¡¡Ojo, un punto!!) de la nota en la que se preguntaba el nombre de la señora que entraba a limpiar su clase justo después de salir ellos. Día tras día durante un año se habían cruzado con ella y solo uno supo poner correctamente su nombre.


En cambio, no es esa la anécdota que más me marcó.

Uno de esos días de "anécdotas" hizo varias preguntas de forma oral, y una final por escrito. En ella preguntaba de forma anónima, que pensaran en la persona que más confiaban de la clase, persona a la que serían capaces de darles las llaves de sus casas cuando no estuvieran o por les si pasaba algo.

En mi colegio la confianza no era un problema, y afortunadamente el vandalismo tampoco. Se ve que no en todos los colegios es igual, y el nuestro se situaba más bien en el extremo opuesto al nuestro.

Lo más sorprendente fueron los nombres que pusieron cada uno de los chavales en sus papeles porque todos escribieron el mismo nombre.

¿Has pensado alguna vez en lo que alguien puede ser capaz de confiar en ti?

¿Te has parado a pensar alguna vez si correspondes a esa confianza?


Seguimos soñando.


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