Una vez (más)

La cuchara en una mano, el mechero en otra y el segundero de su reloj barato planteándole una pregunta: ¿se acercará esta a la altura de la primera vez?

Le aterraba por dentro la idea de que jamás volviera a sentir lo mismo que aquella primera vez. 

Más le aterraba tener que enfrentarse a esto ella sola. No se le da bien tomar decisiones y tiene una vida entre sus manos. De él depende, es demasiada responsabilidad. 

El segundero ya no hace tanto ruido, parece que los segundos avanzan con mayor lentitud, que el mundo se ha parado.

No es así, cuando afina el oído buscando el dichoso "tic tac" no solo lo encuentra sino que le recuerda una frase: "Historias escritas en braille de un chico cualquiera que teme que el día que muera no le importe a nadie".
Ella es esa chica, esas son sus historias, y no quiere seguir escribiendo. Es irónico, deje o no de escribirlas ya no habrá más historias.


Vuelve la dichosa pregunta a su mente. No sabe dónde está el límite, no sabe hasta cuándo puede seguir tensando la cuerda sin romperla. No quiere que se rompa. Es consciente de que no pinta bien, que no hay escrito ningún buen final para esta historia. No quiere que se rompa...


No ha quitado los ojos de sus manos. Ahí está la diferencia
Hacerlo. 
No hacerlo. 
Vida. 
Muerte. 
Seguir luchando.
Morir.
En sus manos está.


Seguimos soñando.



Nota: comentarte que he hecho un par de cambios en el blog. El menú de la derecha ha sido modificado y también unas cuantas cosas más como el método de contacto.
Dado que los "+1", los comentarios y las encuestas en las entradas no terminan de triunfar, he añadido una encuesta totalmente anónima con el que será el título de una entrada de la semana siguiente. La encuesta se abrirá los lunes y cerrará los domingos.
Me haría mucha ilusión que, en la medida que buenamente puedas, me des tu opinión de una forma o de otra.
¡Muchas gracias!

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