Un peso encima

No sé si es bueno que estés dentro de mi cabeza. No es bueno, no puede serlo.

Anda, y ¿por qué no? Creí que esto te ayudaba.

Sé que siempre ha sido esa tu intención. No sabes cuán agradecida estoy por ello. Sin embargo, siento que a cada cosa que te cuento, libertad que pierdo. Es como me siento. No es culpa tuya, no creo que haya culpables, pero antes era diferente. Yo era diferente, todo era diferente.

¿Crees que esta puede ser una de esas veces que se te mete una idea en la cabeza y ya no sale hasta que lo confirmas?

¿Estás insinuando algo? Preguntó Clara contrariada.

Desde el primer momento que estuve aquí fue para darte lo mejor de mí. El fin era que estuvieras de la mejor forma posible dadas las circunstancias, y si estas se torcían seguir ahí; en las buenas y en las malas.

Es que ese es tu problema, intentas salvar a quien no debes.

¿Estás intentando que me aleje? ¿Quieres eso, que me aleje?

¡Argh! No sé lo que quiero. No puedo perderte y demasiado bien lo sabes.

¿Entonces?

No puedo vivir con otra persona más dentro de mi cabeza. Demasiado que no puedo ni conmigo misma como para actuar sin saber si te parecerá bien o no.

Ahí quería yo llegar. ¿Dices todo esto porque tienes miedo a decepcionarme?

Sé que si hago lo que siempre he hecho, a mí no me decepcionaré. En cambio, sé que a ti sí y no puedo vivir con ese peso encima.



Seguimos soñando.

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