Terminaré creyendo

 La autodestrucción ya no evade, ya no consuela, ya no vale, ya no sirve, ya no salva.

No tiene sentido vivir en una cueva, a kilómetros de la realidad, escarbando con profundidad en la roca cada vez que a kilómetros empieza a oler a quemado.


A partir de ahora, si huele a quemado que sea porque me apetecía quemarme. Basta de huir. 

Escarbar ya no evade, ya no consuela, ya no vale, ya no sirve.

No tiene sentido vivir a años luz de los límites, sufriendo tan solo por pensar si traspasarlos o no. No tiene sentido hundirse antes si quiera de llegar, por miedo.

Y no sé cuál ha sido el revulsivo. No sé qué motiva esto por lo que tampoco sé cuánto durará, pero confío, confío en que las cosas cambien, confío en ser yo quien las cambie.

Quizá de tanto repetirme las mismas mentiras algún día termine por creérmelas. 


Seguimos soñando.





Comentarios