La línea maginot
Creo que lo que me gustó de ti es que vas a contracorriente, y no sólo no te importa admitirlo sino que presumes de ello.
Estar loco está infravalorado. Dicho de otra forma: ves el mundo con otros ojos, con los ojos que a mí me gustaría tener, que no tengo, y jamás tendré.
Puede que fuera por eso, porque me complementabas, me completabas y me tratabas de tú a tú. Poca gente lo hace hoy en día. Es muy fácil adular y dar coba, y pocos pueden con eso de vivir al límite.
Se diferencia de otros límites en que como poca gente lo pasa no se sabe a ciencia cierta cuáles son las consecuencias.
Tú arriesgaste y te arriesgas cada día. No sé muy bien si es una de esas consecuencias, la de necesitar la adrenalina constante que produce vivir sobre ellos, o si es que posees la capacidad de cruzar la línea maginot a tu gusto en virtud de algo tan baladí como con qué pierna te has levantado.
Y no saber me ha tenido corroído por dentro durante mucho tiempo, de dudas. Dudas acerca del cómo, del por qué. Me tortura pensar qué te ha llevado a eso y no sé si confiar en que sea por pura diversión. Ya no lo sé.
Dudaba entre si de tan inteligente en el fondo no pecabas más que de ingenuidad, o si ocultabas tanta inteligencia tras la máscara de la ingenuidad.
A fin de cuentas todos cometemos errores que nos dejan frente a dos opciones: vivir con ello o arreglarlo.
Puedo sentir lo que sientes porque eso es la vida; miedo, rabia, deseo, amor... Dejar de sentir emociones y dejar de querer sentirlas no es más que sentir la muerte.
Seguimos soñando.
Estar loco está infravalorado. Dicho de otra forma: ves el mundo con otros ojos, con los ojos que a mí me gustaría tener, que no tengo, y jamás tendré.
Puede que fuera por eso, porque me complementabas, me completabas y me tratabas de tú a tú. Poca gente lo hace hoy en día. Es muy fácil adular y dar coba, y pocos pueden con eso de vivir al límite.
Se diferencia de otros límites en que como poca gente lo pasa no se sabe a ciencia cierta cuáles son las consecuencias.
Tú arriesgaste y te arriesgas cada día. No sé muy bien si es una de esas consecuencias, la de necesitar la adrenalina constante que produce vivir sobre ellos, o si es que posees la capacidad de cruzar la línea maginot a tu gusto en virtud de algo tan baladí como con qué pierna te has levantado.
Y no saber me ha tenido corroído por dentro durante mucho tiempo, de dudas. Dudas acerca del cómo, del por qué. Me tortura pensar qué te ha llevado a eso y no sé si confiar en que sea por pura diversión. Ya no lo sé.
Dudaba entre si de tan inteligente en el fondo no pecabas más que de ingenuidad, o si ocultabas tanta inteligencia tras la máscara de la ingenuidad.
A fin de cuentas todos cometemos errores que nos dejan frente a dos opciones: vivir con ello o arreglarlo.
Puedo sentir lo que sientes porque eso es la vida; miedo, rabia, deseo, amor... Dejar de sentir emociones y dejar de querer sentirlas no es más que sentir la muerte.
Seguimos soñando.
Al fin y al cabo, solo somos el producto de muchas operaciones emocionales sin respuesta. Una vez más, excelente (: Seguimos soñando.
ResponderEliminar