I wish
Te acostumbras tanto a ayudar a los demás que cuando llega el momento de abrirte, hacerlo tú por ti hace que te sientas hasta mal.
Tras días viviendo de las rentas, vuelvo con las primeras gotas del invierno. Desde siempre me he sentido seguro allí.
Me mata esta incertidumbre. No es una hipérbole.
Recuerdo esa agridulce despedida. Eso sí que es una hipérbole, lo de agridulce. La despedida fue una estocada, una cruz de navajas que miente en el noticiero. Con sabor a vodka, por cierto.
También recuerdo que ninguna canción cambiaba mi cara descompuesta, ni ese ánimo por los suelos ni si quiera el volumen por las nubes.
Ojalá pudiera dejar de expresarme en clave.
De soltar lo que siento sin maquillarlo.
De intentar complacer una sola vez a los demás.
De sentir esta incongruencia por dentro.
Ojalá pudiera dejar de expresarme en clave.
De soltar lo que siento sin maquillarlo.
De intentar complacer una sola vez a los demás.
De sentir esta incongruencia por dentro.
La sensación de estar solo ante el peligro es lo que conforma esta incertidumbre.
Hace mucho frío aquí. Es un daño colateral.
Intento perdonarme a mí mismo. Intento olvidarlo. Ambas cosas parecen imposibles.
Las dudas y el miedo se matan entre ellos por matarme a mí. No sé quién ganará, solo sé que quien perderá seré yo.
Y cuántas pesadillas he de tener para darme cuenta de que lo mío no es soñar.
Y cuántos golpes me han de dar para que al fin despierte de cualquiera de ellas.
Las dudas y el miedo se matan entre ellos por matarme a mí. No sé quién ganará, solo sé que quien perderá seré yo.
Y cuántas pesadillas he de tener para darme cuenta de que lo mío no es soñar.
Y cuántos golpes me han de dar para que al fin despierte de cualquiera de ellas.
Seguimos soñando.
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