Dos pesos encima

¿Y qué quieres hacer?

¡Ya te he dicho que no lo sé! No quería perder los nervios, no podía permitírselo. Quieres que cambie mi vida por la vida que tú quieres que lleve, la que tú crees que mejor me vendrá, dijo Clara.

¿Tienes miedo de que no sea la correcta?

¡No! El problema es que no es lo que yo quiero, o no sé si quiera si lo quiero. Lo que quiero es elegir yo, arriesgarme, no que me digas con qué o cómo arriesgarme.

¿Y hasta que lo decidas he de ver cómo tiras tu vida por la borda?

No me ha ido mal hasta ahora, creo que si esto es lo más bajo que puedo caer, tengo la situación bajo control.

¿Llamas "bajo control" a no tener fuerza ni para salir de la cama?

Sabes que no voy por ahí, dijo Clara con cierto desdén.

Claro que va por ahí. Va por donde no quieres que vaya, y te avergüenzas, crees que te hace débil. Por eso decides rehuirlo hasta... ¿Hasta cuándo Clara? ¿Hasta que no haya marcha atrás?

Si esto es lo más bajo que puedo estar, te repito, no habrá problema.

¡Es que siempre se puede caer más bajo! ¿No te das cuenta?

¿Y si lo que quiero es caer yo? ¿Chocarme contra la pared por mí misma?

¿Y luego?

Clara sabía perfectamente la respuesta a esa pregunta: Luego espero que sigas aquí, que me ayudes, que me salves. Pero se quedó callada...


Seguimos soñando.

Comentarios

  1. Luego solo hay miedo y un atisbo de gritos que atormentan el alma. Luego estas tú misma y desaparece la calma. Horrible pero cierto.

    Una vez más, mágico.

    Seguimos soñando (:

    ResponderEliminar

Publicar un comentario