Aleluya

¿Qué decir cuando no hay palabras de consuelo?

Siempre he ansiado el momento de acudir a entierros y funerales. "Siempre" porque veo como mis mayores lo hacen y lo hacen juntos. Supongo que no era más que el anhelo de tener a alguien cerca con quien compartir los peores momentos. Supongo que no era más que el anhelado deseo de salir acompañado de esos indeseados momentos.

Hasta hoy. 


Prometí no decir "ojalá", pero "ojalá" no se tuviera que pasar por esto. 

"Ningún padre debería enterrar a su hijo" dice el Rey Theoden en la segunda entrega de "El Señor de los Anillos". Y ninguna hermana de 13 años debería despedir a su hermana, ídolo y mejor amiga. No debería. 

Ojalá no hubiera pasado por esto.


Antes si quiera de empezar su voz se ha quebrado. Más de quinientas personas le estaban escuchando. Impone que una valiente reúna fuerzas para salir y enternece comprobar que se le viene el mundo encima porque su mundo se ha ido de este mundo. Ya no tiene, no lo va a volver a tener, se ha ido.


Por fuera no, pero escenas así desgarran lo poco que quedaba por desgarrar. Cosas así plantean dudas del calibre "¿merece la pena?".

Supongo que no, pero no queda otra.



"I did my best, it wasn't much.
I couldn't feel, so I tried to touch.
I've told the truth, I didn´t come to fool you.
And even though it all went wrong."



Seguimos soñando.




Comentarios