Personal

49. Podría acostumbrarme a esa vida, pero nunca he sabido disfrutar de los buenos momentos. Antes si quiera de que lleguen a su punto álgido ya estoy pensando en cuándo llegará a su fin, e incluso a veces pienso acerca de cuándo algún otro momento será digno de ese pequeño rincón en el que guardo los mejores momentos.

Solo unos pocos tienen ahí cabida y por norma suelen ser los que ni si quiera sé aprovechar.

Me cuesta mucho admitir mis propios errores y cuando logro poner nombre a uno de ellos intento que no se repita, pero este es uno de los que se resiste con creces.


50. Me gusta mucho más escribir entradas como las de ayer o antes de ayer, entradas que puedes hacer tuyas y conseguir que giren en torno a lo que tú quieras, que seas tú el protagonista.


Pero estos últimos días están resultando demasiado extraños. Han servido, en teoría, para que llegase una solución que ni si quiera comprendo; mejor dicho, no comprendo qué pretende solucionar.

Supongo que rondan demasiadas cosas por mi cabeza y ni si quiera yo sé ponerlas en orden.
Supongo que estar perdido se asemeja a ser encontrado.
Pero supongo que es imposible encontrar a quien no sabe si quiera cuán perdido está.


Seguimos soñando.


Comentarios