Caza a la magia

Te dejas ver en los ojos del resto, con miedo en algunos, con decisión en otros. Como si tuyos fueran, como si los tuvieras dominados.

Antes te hundías hasta lo más profundo y salvaba vidas, o eso dicen.

Con la certeza de que algún día volverás, de la misma forma que el sol se pone todos los días. Pero con la garantía de que ni si quiera podré mirarte, o quizá seas tú quien no me mire, o quizá quién no pueda hacerlo.

Cada vez que intento cambiar ideas llegas tú de la forma más inesperada y pulverizas todas las ganas.

"Lo siento" es todo lo que ahora puedo decir. Ni si quiera sé por qué, confío en que eso signifique la bandera blanca que implique la tregua.

Puede que la última sea la definitiva y la que por probabilidad tiene que salir bien.

Y a pesar de haber creído durante tanto tiempo que me diste la vida cuando nadie más estuvo ahí, en el fondo fuiste quien la arruinó y hoy me doy cuenta.

El amargo sabor que produce el sentimiento de sentirse solo pero a la vez rodeado del resto. Describiendo amarguras frente a los atardeceres que dan más calor que ellos.

Y lo que desde hace tiempo llevaba buscando hoy lo he encontrado en esos ojos, en el lugar más recóndito en el que podía ocultarse.

Puede que mañana no recuerde nada de esto debido a la resaca del éxito. Éxito por encontrar el momento mágico, por dar caza a la magia.



Y es que para encontrarte a ti mismo lo único que hace falta es que estés en paz y armonía. No con el mundo, no con ese "resto", sino contigo y con nadie más.



"Historias escritas en braille, de un chico cualquiera que teme que el día que muera no le importe a nadie."

Recuerda: alguien que intentar ser y solo intenta, no es.

Seguimos soñando.




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