A debate: director de orquesta
Una vez me pregunté para qué servía un director de orquesta. Es de esas cosas que si preguntas, mejor que sea a ti mismo y en voz baja. O mejor dicho, de esas respuestas que si sabes, las preguntas pueden parecerte obvias.
Para mí fue de esas cosas que copan mis pensamientos durante un breve periodo de tiempo y luego las olvido. Hasta que un día mi abuelo, no recuerdo en qué contexto, habló de los directores de orquesta. Dijo que nunca había entendido para qué servían, hasta que comprendió que eran la parte más importante de la función.
Imagina un grupo militar de élite, de estos que son auténticos escuadrones de la muerte. Imagina que tienen que llevar a cabo una importante misión, de estas tan trascendentales que en las películas cambian el curso de la historia. Imagina ahora que Stallone no está, o el susodicho que le sustituya como director o jefe de operaciones, es igual. ¿Para qué sirven diez, veinte o cien de los mejores militares si no saben qué tienen que hacer, o mejor dicho, cómo hacerlo?
Sea Stallone o cualquier otro de ellos, no deja ser ser más que un experimentado veterano, y no me refiero a la edad, curtido y sabedor de la importancia que requiere alguien de su talante, que por errores del pasado y/o experiencias vividas sabe cómo afrontar cada situación peliaguda.
Y da igual ahora de quién hablemos, si de un comandante o un director de orquesta porque creo que la verdadera pregunta es, ¿necesitamos nosotros un director de orquesta en nuestra vida?
Seguimos soñando.
Para mí fue de esas cosas que copan mis pensamientos durante un breve periodo de tiempo y luego las olvido. Hasta que un día mi abuelo, no recuerdo en qué contexto, habló de los directores de orquesta. Dijo que nunca había entendido para qué servían, hasta que comprendió que eran la parte más importante de la función.
Imagina un grupo militar de élite, de estos que son auténticos escuadrones de la muerte. Imagina que tienen que llevar a cabo una importante misión, de estas tan trascendentales que en las películas cambian el curso de la historia. Imagina ahora que Stallone no está, o el susodicho que le sustituya como director o jefe de operaciones, es igual. ¿Para qué sirven diez, veinte o cien de los mejores militares si no saben qué tienen que hacer, o mejor dicho, cómo hacerlo?
Sea Stallone o cualquier otro de ellos, no deja ser ser más que un experimentado veterano, y no me refiero a la edad, curtido y sabedor de la importancia que requiere alguien de su talante, que por errores del pasado y/o experiencias vividas sabe cómo afrontar cada situación peliaguda.
Y da igual ahora de quién hablemos, si de un comandante o un director de orquesta porque creo que la verdadera pregunta es, ¿necesitamos nosotros un director de orquesta en nuestra vida?
Seguimos soñando.
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